Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona II

Barcelona sustituye espacios pavimentados como intersecciones o interiores de manzana por nuevos parques, incentivando la regeneración natural de la urbe

Plaça-jardí Rocafort de 08014 arquitectura, © Pol Viladoms

Barcelona: de las plazas duras a los parques sostenibles

Como se comentó en la primera entrega del artículo «Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona», la transformación reciente de Barcelona responde a un cambio de paradigma que sitúa la naturaleza y al peatón en el centro del diseño urbano, recuperando espacios antes destinados al tráfico y apostando por soluciones sostenibles. Sin embargo, este énfasis en el componente natural de los espacios públicos no siempre fue la prioridad en la capital catalana.

En los años previos a los Juegos Olímpicos de 1992, por ejemplo, el Ayuntamiento apostó por intervenir en barrios densos y en algunos casos degradados mediante las llamadas plazas duras: espacios pavimentados en los que se buscaba un equilibrio entre diseño arquitectónico de calidad y bajo mantenimiento. Estas plazas priorizaban la funcionalidad y la cohesión social frente a la presencia de vegetación, y en aquellos años se convirtieron en un sello distintivo de Barcelona.

A pesar de esa tendencia, en paralelo a las plazas duras se realizaron proyectos más conectados con la naturaleza que incluso se podrían entender como precedentes de las tendencias recientes de renaturalización. Es el caso del Parc de la Creueta del Coll (1987) de Martorell, Bohigas y Mackay o el Parc del Nus de la Trinitat (1993) de Batlleiroig Arquitectura.

Plaça-jardí Rocafort, © Pol Viladoms

Renaturalizando el Plan Cerdà y sus intersecciones

En la última década Barcelona está avanzando hacia un modelo más habitable y ecológicamente integrado, mediante Ejes Verdes, cubiertas ajardinadas y la reconfiguración de grandes infraestructuras. En este contexto, los proyectos que se analizan a continuación comparten los principios señalados, pero se inscriben además de manera específica en la trama del Eixample, reinterpretando su lógica de manzanas y chaflanes. Tanto los Ejes Verdes como los espacios que emergen en sus intersecciones exploran nuevas formas de ocupar y articular este tejido histórico, incorporando estrategias de renaturalización, gestión hídrica y activación social que dan continuidad y coherencia al modelo urbano planteado.

Las intersecciones de calles que siguen aún el trazado del Plan Cerdà se han convertido en un nuevo foco de interés. Ya se comentó en el blog dedicado a las Supermanzanas el potencial generado por los chaflanes para adaptar esos cruces como áreas peatonales. Pero si en el contexto de las Supermanzanas ya eran espacios de gran valor estratégico, con el desarrollo de los Ejes Verdes se ha potenciado su renaturalización, y se diseñan cada vez más como parques, antes que como plazas.

La aparición de estas nuevas áreas verdes mejora la biodiversidad urbana y mitiga el efecto isla de calor, algo que se agradece especialmente en el barrio del Eixample, tradicionalmente uno de los más condicionados por el tránsito vehicular y de los más carentes de espacios naturales.

Plaça-jardí Rocafort, © Pol Viladoms

La Plaça Jardí Rocafort (2023) de 08014 arquitectura

Situada en la intersección de los ejes verdes de Consell de Cent y Rocafort, la Plaça Jardí Rocafort es un ejemplo paradigmático de estos nuevos parques. Para lograr la renaturalización del espacio, el equipo de 08014 arquitectura, liderado por Adrià Guardiet y Sandra Torres, planteó el proyecto siguiendo objetivos como la biodiversidad, la permeabilidad y la accesibilidad, ocupando el 46% de la superficie intervenida con área verde.

Otra premisa evidente es la división del espacio en dos sectores claramente diferenciados. El área central la ocupa el parque propiamente dicho, con seis parterres de formas irregulares y seis caminos de sablón que confluyen en un área de descanso caracterizada por un conjunto de troncos que sirven como asientos.

El perímetro en cambio se trabaja como una acera expandida, manteniendo su carácter de zona de tránsito. Se diferencia en buena medida por el pavimento consistente en baldosas de cemento y puntualmente adoquines antiguos recuperados en el proceso de remover el asfalto.

El proyecto se adhiere a las estrategias de SUDS (Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible) mediante suelos permeables y pozos de recogida de lluvia, mientras que la elección de especies vegetales busca la variedad en diversos aspectos como altura, color, ocupación de estratos y época de floración.

Jardí Illa de LANDLAB Laboratorio de paisajes, © LANDLAB

El Jardí Illa (2023) de LANDLAB Laboratorio de paisajes

El proyecto del Jardí Illa, obra del equipo LANDLAB, es contemporáneo del ejemplo anterior, pero se vio condicionado por las circunstancias especiales de su emplazamiento, en el cruce de Consell de Cent con Enric Granados. Se sitúa a medio camino entre la Plaça Letamendi y los Jardines de la Universidad de Barcelona y por tanto contribuye a optimizar un eje paisajístico de gran interés histórico y botánico, por la diversidad de especies que alberga.

El espacio se organiza con un diseño asimétrico que alterna caminos y parterres de formas irregulares. Los elementos verdes se clasifican según su función y características en jardines botánicos, con mayor biodiversidad, jardines mediterráneos, con predominio de especies locales de bajo mantenimiento, y jardines de lluvia, que juegan un papel más activo en la recuperación del ciclo natural del agua.

En todos los casos las especies vegetales se han elegido tanto por su adecuación al clima actual como al futuro, tomando en cuenta el cambio climático. Se han incluido igualmente especies que pueden desaparecer temporalmente o que florecen en momentos diferentes, enfatizando el ciclo de las estaciones.

El proyecto incorpora también soluciones del repertorio de los SUDS, como alcorques, franjas de biorretención, parterres inundables y depósitos de infiltración.

Jardí Illa en el contexto urbano, © LANDLAB

Reinventando las manzanas del Eixample de Cerdà

En otro registro, siempre vinculado al legado y la evolución del Eixample, es pertinente recordar la actividad de la sociedad municipal ProEixample, que a partir de los años 80 se dedicó a recuperar centros de manzana del barrio como parques y espacios públicos.

El espíritu de esta iniciativa buscaba volver a los orígenes del Plan Cerdà con sus aspiraciones de ciudad jardín y estaba esencialmente alineada con las iniciativas más recientes de naturalización. Aunque la entidad ha desaparecido, su legado persiste y hasta la actualidad se han reconvertido más de cuarenta interiores de manzana, entre los que podemos mencionar los Jardines de Montserrat Roig o los Jardines de Cándida Pérez. El proceso de recuperación es algo lento y de gran complejidad, pero los resultados son muy gratificantes.

Jardins d’Interior d’Illa Càndida Pérez de RCR Arquitectes, © Vicente Zambrano González/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

Las Plazas Isabel Vilà y Dolors Piera (2020) del Institut Municipal d’Urbanisme

Aunque se trata de un caso bastante singular, las plazas de Isabel Vilà y Dolors Piera constituyen una variante de las intervenciones arriba mencionadas. Se ubican en una manzana configurada según el Plan Cerdà, pero situada en el barrio del Poblenou.

La urbanización parcial y tardía de la manzana permitió una intervención más exhaustiva en el marco del proyecto del 22@. Se construyeron nuevos inmuebles en los flancos, y en el centro el edificio de vivienda pública de BAAS Arquitectura mencionado en el blog «Vivienda social en el distrito de Sant Martí de Barcelona».

Una vez redefinida la volumetría, se emprendió una ambiciosa reconversión del área libre, resultando en lo que se conoce como las Plazas Isabel Vilà y Dolors Piera (2020) diseñadas por el Institut Municipal d’Urbanisme. Más que de plazas en el sentido tradicional, se trata de dos parques interconectados y fuertemente vinculados con las calles perimetrales mediante la apertura de los chaflanes.

Como en otros proyectos recientes, el acertado diseño de estos espacios se basa en buena parte en la aplicación de los SUDS, destacando el uso de pavimentos permeables y un conjunto de estanques y pozos destinados a captar y reutilizar el agua de lluvia.

La propuesta incluye también senderos, desniveles, una pérgola longitudinal con bancos, una zona de huertos urbanos y frondosa vegetación que contribuyen a crear un pequeño oasis en el corazón del 22@.

Vista aérea de la Plaça de les Glòries en 2006, © Tavisa/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

La Plaça de les Glòries: de epicentro cívico fallido a encrucijada viaria

Uno de los ejemplos urbanísticos y paisajísticos más paradigmáticos de la nueva Barcelona es el Parc de les Glòries, y para entender su trascendencia, un breve recuento de la historia de este espacio puede resultar elocuente.

Como parte del proyecto del Eixample, Ildefons Cerdà ideó una plaza con forma de cuadrado girado en esta ubicación estratégica donde se intersecaban tres importantes avenidas, llamada a convertirse en el nuevo centro simbólico y político de Barcelona. Pero el traslado de las instituciones a este emplazamiento alejado de la ciudad histórica, en un sector que tardaría décadas en urbanizarse, requería de un desmedido esfuerzo y una voluntad política que nadie estuvo dispuesto a asumir.

Para cuando la ciudad finalmente llegó a esta zona, la Plaça de les Glòries se había convertido en un espacio residual en el que el tránsito vehicular había tomado el protagonismo, si bien algunos jardines inconexos se habían logrado infiltrar entre las avenidas y viaductos.

Con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, se intentó poner orden en este espacio caótico que hacía poco honor a su nombre. Se construyó entonces un viaducto elíptico elevado que resultó positivo desde la óptica de la circulación viaria, pero dejaba mucho que desear desde la perspectiva de los peatones. La seudoplaza seguía siendo una barrera entre los diferentes barrios que confluían en esta encrucijada.

Vista aérea de la nueva Plaça de les Glòries en 2025, © DRONEIT/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

El Parc de les Glòries (2025) de Agence Ter y Ana Coello

Finalmente, hacia el año 2000, el ayuntamiento valoró que una nueva intervención era necesaria, pero con un objetivo muy diferente: en lugar mejorar el tránsito se intentaría recomponer el tejido urbano y renaturalizar el espacio público. La relativa escasez de áreas verdes de gran tamaño en la ciudad decantó aún más la balanza en este sentido: Les Glòries se convertiría en un parque urbano.

Se convocó entonces un concurso internacional para reconvertir este nodo viario en un espacio predominantemente verde y peatonal. Los resultados se hicieron públicos en 2014, otorgándose el primer premio al equipo de Agence Ter y Ana Coello de Llobet con una propuesta radical en muchos aspectos, pero que por diversas circunstancias logísticas solo se completaría más de una década después, en 2025.

Canòpia Urbana – Parc de les Glòries de Agence Ter y Ana Coello, © Fernando Lua

Lo primero que llama la atención del proyecto es la solución adoptada en relación a las avenidas existentes. Tanto la Av. Diagonal como la Av. Meridiana se interrumpen totalmente al tránsito vehicular, persistiendo únicamente como ejes de circulación para peatones y bicicletas. Solo la Gran Vía mantiene su continuidad mediante la construcción de un ambicioso túnel que debió sortear las dos líneas de tren y una de metro existentes en el subsuelo de la plaza.

Esta decisión se tomó debido a la trascendencia de esta avenida, que incluso excede el ámbito metropolitano: hacia el suroeste conecta con el aeropuerto y hacia el noreste con la autovía a Francia.

Los efectos de estas decisiones son más que evidentes. El Parc de Les Glòries es ahora un remanso de calma, a la vez que fomenta la interconexión de los barrios que lo rodean.

Área de juegos infantiles en Canòpia Urbana – Parc de les Glòries, © Fernando Lua

Los nodos de biodiversidad y la Gran Clariana

Otra de las premisas del proyecto era establecer tres niveles diferenciados. Uno subterráneo dedicado a los servicios y el transporte, otro a nivel del suelo, dedicado al uso peatonal, y un tercero definido como “canopia urbana”, ocupado por las copas de los árboles.

En cuanto al diseño paisajístico, el parque se estructura a partir de nodos temáticos con siluetas biomórficas, dedicados entre otros temas al deporte, a los juegos infantiles, a los perros o al fomento de la biodiversidad. Destaca entre estos la Gran Clariana, una gran extensión de césped que se ha convertido rápidamente en un popular punto de encuentro para el ocio ciudadano.

En el resto de las áreas verdes predominan especies de árboles, arbustos y plantas locales con bajo requerimiento de agua. El aspecto silvestre de los parterres responde al objetivo de recrear microhábitats que favorezcan la proliferación de la fauna urbana y nuevamente se integran estrategias de SUDS, contribuyendo a restablecer el ciclo hídrico natural.

Jardín de cactus en Canòpia Urbana – Parc de les Glòries, © Fernando Lua

La renaturalización como proyecto de ciudad para Barcelona

La escala de la intervención en el Parc de les Glòries garantiza un impacto positivo y notorio en el proceso de renaturalización del entorno urbano y lo convierte en uno de los proyectos más ambiciosos en la ruta hacia una Barcelona más sostenible, habitable y socialmente cohesionada.

Sin embargo, su valor más destacado radica en el hecho de no ser una actuación aislada, sino enmarcarse dentro de una estrategia urbana más amplia y coherente que articula intervenciones de distintas escalas bajo unos mismos principios. El parque sintetiza muchas de las estrategias desarrolladas en proyectos de menor alcance: el incremento del espacio peatonal, la incorporación de sistemas de drenaje sostenible, el fomento de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

Tanto las nuevas plazas-jardín del Eixample como los interiores de manzana recuperados, los Ejes Verdes, o los grandes parques metropolitanos forman parte de una red interconectada que refuerza el carácter resiliente y habitable de la ciudad.

Este enfoque integral multiplica el impacto de cada intervención y redefine la imagen urbana de Barcelona, consolidando una nueva dinámica entre ciudadanía, espacio público y naturaleza.

Texto: Pedro Capriata

BIBLIOGRAFÍA

08014 Arquitectura (s.f.). Plaça-Jardí Rocafort.
https://www.estudi08014.com/wordpress/?page_id=3993

ACPA Ana Coello (s.f.). Parque de las Glorias canopia urbana.
https://acpa.com.es/es/proyectos/parque-de-las-glorias-canopia-urbana/

Ajuntament de Barcelona (2018). Urbanització a la Plaça Dolors Piera i la Plaça Isabel Vila.
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Rueda, S. (2017). Ecosystemic urbanism: a way to make cities more sustainable. Barcelona Metròpolis, Num 102.
https://www.barcelona.cat/metropolis/sites/default/files/revistes/bm102baixa.pdf

Published On: mayo 11, 2026Categories: blog
Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona I
Los premios FAD de Arquitectura 2026

Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona II

Barcelona sustituye espacios pavimentados como intersecciones o interiores de manzana por nuevos parques, incentivando la regeneración natural de la urbe

Plaça-jardí Rocafort de 08014 arquitectura, © Pol Viladoms

Barcelona: de las plazas duras a los parques sostenibles

Como se comentó en la primera entrega del artículo «Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona», la transformación reciente de Barcelona responde a un cambio de paradigma que sitúa la naturaleza y al peatón en el centro del diseño urbano, recuperando espacios antes destinados al tráfico y apostando por soluciones sostenibles. Sin embargo, este énfasis en el componente natural de los espacios públicos no siempre fue la prioridad en la capital catalana.

En los años previos a los Juegos Olímpicos de 1992, por ejemplo, el Ayuntamiento apostó por intervenir en barrios densos y en algunos casos degradados mediante las llamadas plazas duras: espacios pavimentados en los que se buscaba un equilibrio entre diseño arquitectónico de calidad y bajo mantenimiento. Estas plazas priorizaban la funcionalidad y la cohesión social frente a la presencia de vegetación, y en aquellos años se convirtieron en un sello distintivo de Barcelona.

A pesar de esa tendencia, en paralelo a las plazas duras se realizaron proyectos más conectados con la naturaleza que incluso se podrían entender como precedentes de las tendencias recientes de renaturalización. Es el caso del Parc de la Creueta del Coll (1987) de Martorell, Bohigas y Mackay o el Parc del Nus de la Trinitat (1993) de Batlleiroig Arquitectura.

Plaça-jardí Rocafort, © Pol Viladoms

Renaturalizando el Plan Cerdà y sus intersecciones

En la última década Barcelona está avanzando hacia un modelo más habitable y ecológicamente integrado, mediante Ejes Verdes, cubiertas ajardinadas y la reconfiguración de grandes infraestructuras. En este contexto, los proyectos que se analizan a continuación comparten los principios señalados, pero se inscriben además de manera específica en la trama del Eixample, reinterpretando su lógica de manzanas y chaflanes. Tanto los Ejes Verdes como los espacios que emergen en sus intersecciones exploran nuevas formas de ocupar y articular este tejido histórico, incorporando estrategias de renaturalización, gestión hídrica y activación social que dan continuidad y coherencia al modelo urbano planteado.

Las intersecciones de calles que siguen aún el trazado del Plan Cerdà se han convertido en un nuevo foco de interés. Ya se comentó en el blog dedicado a las Supermanzanas el potencial generado por los chaflanes para adaptar esos cruces como áreas peatonales. Pero si en el contexto de las Supermanzanas ya eran espacios de gran valor estratégico, con el desarrollo de los Ejes Verdes se ha potenciado su renaturalización, y se diseñan cada vez más como parques, antes que como plazas.

La aparición de estas nuevas áreas verdes mejora la biodiversidad urbana y mitiga el efecto isla de calor, algo que se agradece especialmente en el barrio del Eixample, tradicionalmente uno de los más condicionados por el tránsito vehicular y de los más carentes de espacios naturales.

Plaça-jardí Rocafort, © Pol Viladoms

La Plaça Jardí Rocafort (2023) de 08014 arquitectura

Situada en la intersección de los ejes verdes de Consell de Cent y Rocafort, la Plaça Jardí Rocafort es un ejemplo paradigmático de estos nuevos parques. Para lograr la renaturalización del espacio, el equipo de 08014 arquitectura, liderado por Adrià Guardiet y Sandra Torres, planteó el proyecto siguiendo objetivos como la biodiversidad, la permeabilidad y la accesibilidad, ocupando el 46% de la superficie intervenida con área verde.

Otra premisa evidente es la división del espacio en dos sectores claramente diferenciados. El área central la ocupa el parque propiamente dicho, con seis parterres de formas irregulares y seis caminos de sablón que confluyen en un área de descanso caracterizada por un conjunto de troncos que sirven como asientos.

El perímetro en cambio se trabaja como una acera expandida, manteniendo su carácter de zona de tránsito. Se diferencia en buena medida por el pavimento consistente en baldosas de cemento y puntualmente adoquines antiguos recuperados en el proceso de remover el asfalto.

El proyecto se adhiere a las estrategias de SUDS (Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible) mediante suelos permeables y pozos de recogida de lluvia, mientras que la elección de especies vegetales busca la variedad en diversos aspectos como altura, color, ocupación de estratos y época de floración.

Jardí Illa de LANDLAB Laboratorio de paisajes, © LANDLAB

El Jardí Illa (2023) de LANDLAB Laboratorio de paisajes

El proyecto del Jardí Illa, obra del equipo LANDLAB, es contemporáneo del ejemplo anterior, pero se vio condicionado por las circunstancias especiales de su emplazamiento, en el cruce de Consell de Cent con Enric Granados. Se sitúa a medio camino entre la Plaça Letamendi y los Jardines de la Universidad de Barcelona y por tanto contribuye a optimizar un eje paisajístico de gran interés histórico y botánico, por la diversidad de especies que alberga.

El espacio se organiza con un diseño asimétrico que alterna caminos y parterres de formas irregulares. Los elementos verdes se clasifican según su función y características en jardines botánicos, con mayor biodiversidad, jardines mediterráneos, con predominio de especies locales de bajo mantenimiento, y jardines de lluvia, que juegan un papel más activo en la recuperación del ciclo natural del agua.

En todos los casos las especies vegetales se han elegido tanto por su adecuación al clima actual como al futuro, tomando en cuenta el cambio climático. Se han incluido igualmente especies que pueden desaparecer temporalmente o que florecen en momentos diferentes, enfatizando el ciclo de las estaciones.

El proyecto incorpora también soluciones del repertorio de los SUDS, como alcorques, franjas de biorretención, parterres inundables y depósitos de infiltración.

Jardí Illa en el contexto urbano, © LANDLAB

Reinventando las manzanas del Eixample de Cerdà

En otro registro, siempre vinculado al legado y la evolución del Eixample, es pertinente recordar la actividad de la sociedad municipal ProEixample, que a partir de los años 80 se dedicó a recuperar centros de manzana del barrio como parques y espacios públicos.

El espíritu de esta iniciativa buscaba volver a los orígenes del Plan Cerdà con sus aspiraciones de ciudad jardín y estaba esencialmente alineada con las iniciativas más recientes de naturalización. Aunque la entidad ha desaparecido, su legado persiste y hasta la actualidad se han reconvertido más de cuarenta interiores de manzana, entre los que podemos mencionar los Jardines de Montserrat Roig o los Jardines de Cándida Pérez. El proceso de recuperación es algo lento y de gran complejidad, pero los resultados son muy gratificantes.

Jardins d’Interior d’Illa Càndida Pérez de RCR Arquitectes, © Vicente Zambrano González/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

Las Plazas Isabel Vilà y Dolors Piera (2020) del Institut Municipal d’Urbanisme

Aunque se trata de un caso bastante singular, las plazas de Isabel Vilà y Dolors Piera constituyen una variante de las intervenciones arriba mencionadas. Se ubican en una manzana configurada según el Plan Cerdà, pero situada en el barrio del Poblenou.

La urbanización parcial y tardía de la manzana permitió una intervención más exhaustiva en el marco del proyecto del 22@. Se construyeron nuevos inmuebles en los flancos, y en el centro el edificio de vivienda pública de BAAS Arquitectura mencionado en el blog «Vivienda social en el distrito de Sant Martí de Barcelona».

Una vez redefinida la volumetría, se emprendió una ambiciosa reconversión del área libre, resultando en lo que se conoce como las Plazas Isabel Vilà y Dolors Piera (2020) diseñadas por el Institut Municipal d’Urbanisme. Más que de plazas en el sentido tradicional, se trata de dos parques interconectados y fuertemente vinculados con las calles perimetrales mediante la apertura de los chaflanes.

Como en otros proyectos recientes, el acertado diseño de estos espacios se basa en buena parte en la aplicación de los SUDS, destacando el uso de pavimentos permeables y un conjunto de estanques y pozos destinados a captar y reutilizar el agua de lluvia.

La propuesta incluye también senderos, desniveles, una pérgola longitudinal con bancos, una zona de huertos urbanos y frondosa vegetación que contribuyen a crear un pequeño oasis en el corazón del 22@.

Vista aérea de la Plaça de les Glòries en 2006, © Tavisa/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

La Plaça de les Glòries: de epicentro cívico fallido a encrucijada viaria

Uno de los ejemplos urbanísticos y paisajísticos más paradigmáticos de la nueva Barcelona es el Parc de les Glòries, y para entender su trascendencia, un breve recuento de la historia de este espacio puede resultar elocuente.

Como parte del proyecto del Eixample, Ildefons Cerdà ideó una plaza con forma de cuadrado girado en esta ubicación estratégica donde se intersecaban tres importantes avenidas, llamada a convertirse en el nuevo centro simbólico y político de Barcelona. Pero el traslado de las instituciones a este emplazamiento alejado de la ciudad histórica, en un sector que tardaría décadas en urbanizarse, requería de un desmedido esfuerzo y una voluntad política que nadie estuvo dispuesto a asumir.

Para cuando la ciudad finalmente llegó a esta zona, la Plaça de les Glòries se había convertido en un espacio residual en el que el tránsito vehicular había tomado el protagonismo, si bien algunos jardines inconexos se habían logrado infiltrar entre las avenidas y viaductos.

Con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, se intentó poner orden en este espacio caótico que hacía poco honor a su nombre. Se construyó entonces un viaducto elíptico elevado que resultó positivo desde la óptica de la circulación viaria, pero dejaba mucho que desear desde la perspectiva de los peatones. La seudoplaza seguía siendo una barrera entre los diferentes barrios que confluían en esta encrucijada.

Vista aérea de la nueva Plaça de les Glòries en 2025, © DRONEIT/Ajuntament de Barcelona, bajo licencia CC BY-NC-ND 4.0

El Parc de les Glòries (2025) de Agence Ter y Ana Coello

Finalmente, hacia el año 2000, el ayuntamiento valoró que una nueva intervención era necesaria, pero con un objetivo muy diferente: en lugar mejorar el tránsito se intentaría recomponer el tejido urbano y renaturalizar el espacio público. La relativa escasez de áreas verdes de gran tamaño en la ciudad decantó aún más la balanza en este sentido: Les Glòries se convertiría en un parque urbano.

Se convocó entonces un concurso internacional para reconvertir este nodo viario en un espacio predominantemente verde y peatonal. Los resultados se hicieron públicos en 2014, otorgándose el primer premio al equipo de Agence Ter y Ana Coello de Llobet con una propuesta radical en muchos aspectos, pero que por diversas circunstancias logísticas solo se completaría más de una década después, en 2025.

Canòpia Urbana – Parc de les Glòries de Agence Ter y Ana Coello, © Fernando Lua

Lo primero que llama la atención del proyecto es la solución adoptada en relación a las avenidas existentes. Tanto la Av. Diagonal como la Av. Meridiana se interrumpen totalmente al tránsito vehicular, persistiendo únicamente como ejes de circulación para peatones y bicicletas. Solo la Gran Vía mantiene su continuidad mediante la construcción de un ambicioso túnel que debió sortear las dos líneas de tren y una de metro existentes en el subsuelo de la plaza.

Esta decisión se tomó debido a la trascendencia de esta avenida, que incluso excede el ámbito metropolitano: hacia el suroeste conecta con el aeropuerto y hacia el noreste con la autovía a Francia.

Los efectos de estas decisiones son más que evidentes. El Parc de Les Glòries es ahora un remanso de calma, a la vez que fomenta la interconexión de los barrios que lo rodean.

Área de juegos infantiles en Canòpia Urbana – Parc de les Glòries, © Fernando Lua

Los nodos de biodiversidad y la Gran Clariana

Otra de las premisas del proyecto era establecer tres niveles diferenciados. Uno subterráneo dedicado a los servicios y el transporte, otro a nivel del suelo, dedicado al uso peatonal, y un tercero definido como “canopia urbana”, ocupado por las copas de los árboles.

En cuanto al diseño paisajístico, el parque se estructura a partir de nodos temáticos con siluetas biomórficas, dedicados entre otros temas al deporte, a los juegos infantiles, a los perros o al fomento de la biodiversidad. Destaca entre estos la Gran Clariana, una gran extensión de césped que se ha convertido rápidamente en un popular punto de encuentro para el ocio ciudadano.

En el resto de las áreas verdes predominan especies de árboles, arbustos y plantas locales con bajo requerimiento de agua. El aspecto silvestre de los parterres responde al objetivo de recrear microhábitats que favorezcan la proliferación de la fauna urbana y nuevamente se integran estrategias de SUDS, contribuyendo a restablecer el ciclo hídrico natural.

Jardín de cactus en Canòpia Urbana – Parc de les Glòries, © Fernando Lua

La renaturalización como proyecto de ciudad para Barcelona

La escala de la intervención en el Parc de les Glòries garantiza un impacto positivo y notorio en el proceso de renaturalización del entorno urbano y lo convierte en uno de los proyectos más ambiciosos en la ruta hacia una Barcelona más sostenible, habitable y socialmente cohesionada.

Sin embargo, su valor más destacado radica en el hecho de no ser una actuación aislada, sino enmarcarse dentro de una estrategia urbana más amplia y coherente que articula intervenciones de distintas escalas bajo unos mismos principios. El parque sintetiza muchas de las estrategias desarrolladas en proyectos de menor alcance: el incremento del espacio peatonal, la incorporación de sistemas de drenaje sostenible, el fomento de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

Tanto las nuevas plazas-jardín del Eixample como los interiores de manzana recuperados, los Ejes Verdes, o los grandes parques metropolitanos forman parte de una red interconectada que refuerza el carácter resiliente y habitable de la ciudad.

Este enfoque integral multiplica el impacto de cada intervención y redefine la imagen urbana de Barcelona, consolidando una nueva dinámica entre ciudadanía, espacio público y naturaleza.

Texto: Pedro Capriata

BIBLIOGRAFÍA

08014 Arquitectura (s.f.). Plaça-Jardí Rocafort.
https://www.estudi08014.com/wordpress/?page_id=3993

ACPA Ana Coello (s.f.). Parque de las Glorias canopia urbana.
https://acpa.com.es/es/proyectos/parque-de-las-glorias-canopia-urbana/

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https://share.google/rXwfQ6CXfzm6a8rq5

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https://share.google/BjbNIzFKnAlB5zkk5

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https://www.gabarcelona.com/es/blog/supermanzanas/

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https://www.gabarcelona.com/es/blog/vivienda-social-barcelona-sant-marti/

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https://www.gabarcelona.com/es/blog/proyectos-renaturalizacion-urbana-barcelona-i/

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https://www.arquitecturacatalana.cat/es

Cot, G. (2025). Plaça Dolors Piera I Plaça Isabel Vilà – Districte 22@. Behance.
https://www.behance.net/gallery/228129349/Placa-Dolors-Piera-I-Placa-Isabel-Vila-Districte-22?tracking_source=search_projects%7CPobleNou&l=15

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Gkoltsioufla, K. (2022). Reconnecting with nature: Landscape Architecture and Nature based solutions. IFLA Europe.
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Published On: mayo 11, 2026Categories: blog
Proyectos de renaturalización urbana en Barcelona I
Los premios FAD de Arquitectura 2026

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